España La Rioja

Platos típicos de La Rioja

La Rioja

La Rioja es conocida en el mundo entero por sus vinos, pero quien la visita descubre enseguida que el maridaje entre el Rioja y su cocina es un arte en sí mismo. Una cocina sencilla y natural, en la que durante siglos convivieron dos formas de cocinar, la de la montaña y la de la comarca bañada por el río Ebro, hasta dar un recetario rico y variado.

Su plato estrella son las famosas “patatas con chorizo”, con tantas versiones como cocineros, aunque las patatas son también la base de los ranchos o calderetas, un guiso campestre de cazuela de hierro que suele llevar cordero. En legumbres destacan las pochas, alubias blancas desgranadas aún frescas, indispensables en los restaurantes a partir de septiembre, y el guiso de caparrones, nombre que recibe aquí la alubia roja, plato invernal por excelencia.
De la huerta salen dos especialidades muy riojanas, la borraja, casi desconocida fuera de estas riberas, y el cardo, imprescindible en la cena de Navidad con su salsa de almendras. Mención aparte merecen el tomate, base de la tomatada, y el pimiento, bandera de esta gastronomía, con el Najerano a la cabeza, además de las guindillas conocidas como alegrías riojanas.

En las carnes destacan las “chuletillas de cordero al sarmiento”, junto con los asados de cordero y cabrito. El cerdo se transforma en los afamados chorizos, salchichones y jamones serranos.

También está presente la cocina popular de casquería: callos, morros, patitas de cordero, lecherillas, embuchados, asadurilla, cabezas de cordero asadas, lengua de ternera al vino tinto, hígado encebollado, sangrecilla con fritada y las manos y orejas de cerdo y de cordero, que se toman rebozadas. No hay que irse sin probar la morcilla riojana, que sorprende por ser dulce.

Entre los pescados, las truchas del Najerilla y el Iregua se preparan fritas con jamón o en escabeche, y del Cantábrico llegan el bonito y el besugo. Por encima de todos, el bacalao a la riojana: cuando a estos pescados se les añaden pimientos y tomate se ganan ese apellido, con recetas que desde aquí han pasado a toda España.

Para terminar, postres de larga tradición como los fardelejos arnedanos, los mazapanes de Soto, el Queso Camerano o el melocotón al vino tinto, y licores de endrinas, maguillas, cocón y pepino. En fiestas, nunca falta el zurracapote, una bebida muy popular que se elabora con vino y otros ingredientes, que varía según quien lo prepare.