Clasificación de los vinos
GUÍA DEL VINO

Clasificación de los vinos

No todos los países clasifican el vino de la misma forma. La gran divisoria está entre el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, y se resume en una idea: unos hablan del lugar y otros, de la uva.

Viejo Mundo vs Nuevo Mundo

El Viejo Mundo son los países con la tradición vinícola más antigua, sobre todo los de Europa y el entorno mediterráneo. En ellos lo importante es el origen: el lugar donde crece la vid —su clima y su suelo— es lo que marca el carácter del vino. Por eso sus etiquetas suelen hablar de la región o la denominación más que de la variedad de uva.

Francia

Francia, uno de los países con mayor tradición vitivinícola del mundo, clasifica sus vinos según la calidad del suelo donde se asientan los viñedos. Y dentro de Francia, Burdeos tiene la historia más curiosa: su clasificación más famosa es la que encargó Napoleón III en 1855 y que sigue vigente hoy, ordenando los grandes châteaux en cinco niveles, desde los Premier Cru (los mejores suelos) hasta los Cinquième Cru. Solo un grupo selecto de bodegas alcanza esa distinción de «Cru».

Otras zonas, como Saint-Émilion, crearon su propio sistema, con una particularidad llamativa: se revisa cada diez años aproximadamente. En cada actualización, un vino puede ascender, descender o incluso quedar fuera de la clasificación, según la calidad demostrada.

Alemania y Austria

En Alemania y Austria lo que cuenta es la madurez de la uva, es decir, su nivel de azúcar en el momento de la vendimia, con categorías como QbA o Prädikatswein.

El Nuevo Mundo

En el Nuevo Mundo —Chile, Argentina, Sudáfrica, Nueva Zelanda o Australia— lo habitual es identificar el vino por su variedad de uva. Por eso es tan típico hablar del Carménère chileno, el Pinot Noir neozelandés, el Shiraz australiano o el Malbec argentino.

Volver a la Guía del vino