Hablar de Valdepeñas es hablar de vino, de paisaje y de cultura: una tierra donde cada botella guarda una historia que comienza mucho antes de la vendimia y se prolonga en cada copa. El vino ha sido motor económico y cultural del territorio desde la Antigüedad, y en 1932 se crea la Denominación de Origen Valdepeñas.
Los orígenes del vino en esta tierra se remontan a época prerromana, como demuestran los hallazgos del yacimiento del Cerro de las Cabezas (siglos IV-VII a.C.), uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Castilla-La Mancha.
A lo largo de los siglos, el viñedo ha definido el paisaje y la forma de vida de la comarca, consolidando una cultura del vino profundamente arraigada, transmitida de generación en generación y adaptada hoy a las exigencias de calidad y sostenibilidad actuales.
La Denominación de Origen Valdepeñas se sitúa en el sur de la provincia de Ciudad Real, en el corazón de La Mancha. Su zona de producción, en el sur de Castilla-La Mancha, está presidida por el río Jabalón, que la recorre de este a oeste.
Se trata de un territorio de suaves llanuras, clima continental y suelos idóneos para el cultivo de la vid. Su climatología, con temperaturas extremas y más de 2.500 horas de sol al año, configura un terreno único para el desarrollo de un viñedo resistente y de poca producción.
El rendimiento máximo permitido es de 6.000 kilos por hectárea en las variedades tintas y de 7.500 en las blancas, un tope que garantiza concentración, equilibrio y expresión varietal. Entre las blancas autorizadas figuran Airén, Macabeo o Viura, Verdejo, Sauvignon Blanc, Chardonnay y Moscatel de Grano Menudo; entre las tintas, Tempranillo, Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon, Garnacha y Petit Verdot.
Fotografía: TurisOnRoad