La DO Pla de Bages, en el corazón de Cataluña junto a Montserrat, reúne 17 bodegas mayoritariamente familiares y con viña propia, en una comarca de clima seco y fuerte oscilación térmica que en el siglo XIX fue la de mayor superficie de viñedo de Cataluña.
El cultivo de la vid en el Bages se remonta a época romana. Tras la repoblación del siglo IX los viñedos se documentan desde el año 940, impulsados por el monasterio de Sant Benet de Bages. En el siglo XIV la comarca vivía tan volcada en el vino que la mitad de los vecinos de Manresa tenía bodega en casa. El vino se elaboraba primero en cubos excavados en la roca y después en las tinas de piedra de las masías, en uso hasta bien entrado el siglo XX. Entre 1860 y 1890 el Bages fue la comarca con más viñedo de Cataluña. La filoxera llegó en 1889, pero la replantación con pies americanos y el colchón del sector textil permitieron recuperar 23.394 hectáreas en 1922 y fundar las primeras cooperativas. El declive posterior, entre 1925 y 1989, redujo el viñedo a apenas 500 hectáreas.
El Bages es la región más interior de Cataluña donde tradicionalmente se ha cultivado el viñedo. Su paisaje quedó modelado en el siglo XIX por las terrazas de piedra seca y las barracas que acompañaron al viñedo montaña arriba. De aquella época perviven las tinas a pie de viña —muy presentes en la Vall del Flequer y en las rieras de Mura y Sant Esteve—, una de las joyas del patrimonio etnológico catalán, junto a los numerosos cubos excavados en la roca que se conservan en el norte de la comarca, como los de Sant Cugat del Racó (Navàs) y Gaià.
La picapoll blanca y el sumoll son las variedades autóctonas que dan identidad al Bages: la primera, tardía y de piel gruesa, produce blancos amables y voluminosos con notas cítricas y florales; el segundo, tintos de poco color, pero mucha frescura y estructura tánica, más próximos al Pinot Noir que a las castas bordelesas. Junto a ellas se cultivan macabeo, chardonnay, sauvignon blanc, gewürztraminer y malvasía entre las blancas, y mandó, picapoll tinto, garnatxa, merlot, cabernet sauvignon, tempranillo, cabernet franc, syrah y cariñena entre las tintas, favorecidas por un clima fresco que alarga la maduración hasta octubre.
Fotografía: TurisOnRoad