A lo largo de los años, la Denominación de Origen Manchuela ha ido forjando una sólida reputación, uniendo la tradición vitivinícola con la innovación. La Denominación nació en 1997 con la Asociación Pro-Vinos, impulsada por viticultores y bodegas de la comarca, y fue reconocida oficialmente en 2000 por la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente. En julio de 2017 dio un paso clave al constituirse como Interprofesional Agroalimentaria, consolidando la colaboración entre viticultores y bodegas.
Con un legado que supera los 2.400 años, La Manchuela ha sido testigo de las civilizaciones íberas, romanas y musulmanas, cuyas huellas se combinan hoy con las últimas tecnologías de cultivo y vinificación.
La comarca natural de La Manchuela se ubica entre la llanura de La Mancha y la Serranía de Cuenca, enmarcada entre los valles de los ríos Júcar y Cabriel. Este territorio, bañado por dos ríos, proporciona un ambiente excepcional para el cultivo de la uva y es una de las claves que definen la personalidad y la singularidad de sus vinos.
La D.O. Manchuela ofrece una gran diversidad de vinos, desde tintos robustos hasta blancos frescos y rosados vibrantes. Su uva emblema es la Bobal. Entre las blancas destaca el Macabeo, de baya amarillo dorado y piel fina, que produce vinos pálidos, frescos y de aromas elegantes, aptos para jóvenes, espumosos y coupages. A ellas se suman otras variedades autorizadas, blancas como Albillo, Chardonnay, Verdejo o Sauvignon Blanc, y tintas como Garnacha, Tempranillo, Syrah, Monastrell o Cabernet Sauvignon.
Fotografía: TurisOnRoad