El txakoli de la Denominación de Origen Getariako Txakolina debe su singularidad a la variedad de uva autóctona con la que se elabora, la Hondarrabi. La cuidada elaboración por parte de bodegas familiares, el clima atlántico y el espectacular entorno en el que se ubican los viñedos aportan la personalidad y el carácter genuino tan característicos del txakoli de Getaria.
El vino y la viña han estado protegidos desde antaño en Gipuzkoa: ya en 1397 las primeras Ordenanzas de la provincia, aprobadas en la Junta General de la Hermandad celebrada en Getaria, amenazaban con la pena capital a quien destruyera viñas. El viñedo se desarrolla durante los siglos XVI y XVII y alcanza su mayor proteccionismo en el XVIII, pero a finales del XIX llega la gran crisis, por la abolición de las leyes proteccionistas, la entrada de vinos foráneos y plagas como la filoxera y el mildiu. El siglo XX marca la supervivencia: en 1982 solo quedaban 21 hectáreas de viñedo, gestionadas por unos pocos viticultores que iniciaron unidos la renovación del sector. Ese esfuerzo, junto al de la administración vasca y la restauración gipuzkoana, culminó en 1989 con el reconocimiento de la Denominación de Origen Getariako Txakolina, ampliada en 2007 a todo el Territorio Histórico de Gipuzkoa.
Desde la parte más oriental, pasando por los valles y montañas del interior, hasta la costa, los viñedos y bodegas de Getariako Txakolina se reparten por todo el territorio de Gipuzkoa. De las 479 hectáreas de viñedo, el 90 % se ubica en zonas costeras.
La Hondarrabi es la uva autóctona con la que se elabora el txakoli de Getaria y presenta dos variedades recomendadas: la Hondarrabi Zuri, blanca, que es la principal de la D.O. Getariako Txakolina, y la Hondarrabi Beltza, tinta. Además, se autorizan otras cuatro variedades que no pueden superar el 20 %: Chardonnay, Riesling, Petit Courbu y Gros Manseng.
Logo y fotografías: Getariako Txakolina