La D.O. Conca de Barberà, situada al norte de la provincia de Tarragona, cuenta con 3.800 hectáreas de viñedo. Su reglamentación se inició en 1985, con posteriores modificaciones y ratificación estatal en 1989.
La viticultura en la Conca de Barberà tiene sus orígenes en la época romana y adquirió gran importancia durante la Edad Media gracias a los monjes cistercienses de Poblet y los Templarios. Tras una etapa de expansión y exportación de vinos a Europa y América, la filoxera provocó una grave crisis. La comarca resurgió gracias al movimiento cooperativo, siendo pionera en España en la agrupación de viticultores y en la creación de bodegas cooperativas.
La zona vitícola de la Conca de Barberà ocupa una llanura formada por la erosión del Francolí y su afluente el Anguera, resguardada por las montañas del entorno —sobre todo la sierra de Prades—, con suelos calcáreos y altitudes de 350 a 900 m (500 m de media) que dan vinos frescos y ligeros.
El Trepat es la variedad autóctona de la Conca de Barberà: una uva tinta con la que se elaboran vinos ligeros y afrutados, de buena acidez y graduación alcohólica media. Históricamente se ha destinado sobre todo a vinos rosados por sus características, aunque en la actualidad se está apostando por el perfil de vino tinto que ofrece.
Fotografía: TurisOnRoad