El reconocimiento como Denominación de Origen Protegida Cangas llega en 2009, tras constituirse el primer Consejo Regulador en 2002, que eleva estos vinos a la categoría de Vinos de Calidad Producidos en Regiones Determinadas; en 2011 el órgano gestor remite el proyecto de la «Denominación de Origen Cangas». El Principado no era una comunidad vitivinícola al uso, pero ha encontrado en esta denominación la expresión de una zona, unas variedades y unos vinos únicos.
La tradición vitivinícola del suroccidente asturiano se remonta al siglo IX, con los primeros monasterios, y se multiplica tras la fundación del monasterio de San Juan Bautista de Corias en el siglo XI, concentrándose en los valles del Navia y el Narcea. El siglo XIX trajo dos grandes crisis —el oídio hacia 1850 y la filoxera, manifestada en Cangas en 1889—, superada esta última injertando las mejores variedades de la zona en patrones americanos resistentes. En los años 90 se funda la Asociación de Productores y Elaboradores del Vino de Cangas para evitar la desaparición del viñedo, y en 2001 se reconoce el «Vino de la Tierra de Cangas».
La zona de producción de uva destinada a la elaboración de los vinos protegidos por la Denominación de Origen Protegida Cangas está ubicada en los municipios de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Grandas de Salime, Ibias, Illano y Pesoz, así como en determinadas zonas del municipio de Tineo.
Las uvas más características, propias de la zona y conformadas durante decenios a su clima y suelo, son el Albarín Blanco, el Albillo y el Moscatel de Grano Menudo entre las blancas, y el Carrasquín, el Verdejo Negro, la Mencía y el Albarín Negro entre las tintas.
VARIEDADES AUTORIZADAS
- Tintas: Carrasquín, Verdejo Negro, Albarín Negro y Mencía.
- Blancas: Albarín Blanco, Albillo, Moscatel de Grano Menudo, Godello y Blanca Extra.
La D.O.P. Cangas se caracteriza por un paisaje abrupto y montañoso, donde los viñedos se cultivan en fuertes pendientes y zonas de difícil acceso, lo que dificulta la mecanización y convierte su cuidado en una auténtica viticultura heroica. Los viñedos de alta montaña pueden encontrarse a más de 500 metros de altitud, en terrenos con pendientes superiores al 30 %, pequeñas parcelas y terrazas de cultivo.
Fotografía: TurisOnRoad