D.O. Almansa
D.O. · CASTILLA-LA MANCHA · ESPAñA

D.O. Almansa

La D.O. Almansa, fundada en 1966, es la zona de producción que se encuentra más al este de Castilla-La Mancha, con una altura que oscila entre los 700 y los 1.100 metros sobre el nivel del mar.

La zona de producción vitivinícola de la D.O. Almansa incluye las parcelas y subparcelas ubicadas en ocho términos municipales, con más de 9.000 hectáreas de viñedo. Su zona de producción reúne unas condiciones idóneas y características similares, originadas por unas peculiaridades ambientales propias, siempre dentro de una identidad común que da lugar a vinos únicos, de alta calidad y conocidos en todo el mundo.

Historia

La viticultura en los alrededores de Almansa se ha desarrollado sin interrupciones desde el siglo XVI. Si hay que destacar a una figura por ser el precursor de esta Denominación de Origen, sin duda ese es Mario Bonete. Además de ser uno de los promotores para la creación de la misma, su figura como enólogo cobró auténtica relevancia en el sector, marcando un antes y un después a la hora de poner en valor a la D.O. Almansa y su capacidad para embotellar vinos de alta calidad, marcando el rumbo que seguirían muchas bodegas hasta finales del siglo XX y en estos primeros años del siglo XXI.

Geografía

La zona geográfica que abarca la D.O. Almansa es un altiplano que hace frontera por el este, a través del llamado corredor de Almansa, con el antiguo Reino de Valencia. Esta región vinícola es la más oriental de Castilla-La Mancha.

Una gran mayoría de los viñedos se encuentran en terrenos llanos, aunque también cabe la posibilidad de encontrar algunas viñas en las laderas de cerros y montes.

Variedades de uva

La garnacha tintorera es la variedad reina de la D.O. Almansa: con unas 5.000 hectáreas supone casi el 60 % de la superficie, y destaca por el color oscuro de su piel, idéntico al de la pulpa, que da vinos de un rojo picota intenso; es muy fértil, de maduración tardía y necesita muchas horas de sol, algo que la zona le proporciona. La monastrell es la segunda variedad, con un 13 % de la superficie (unas 1.100 hectáreas), y protagoniza muchos de los vinos más reconocidos de la denominación. La mayor altitud de Almansa respecto a otras zonas mediterráneas hace que sus monastrells sean más expresivas, frescas y elegantes, con matices más refinados que en Jumilla o Alicante. Completan el abanico las tintas cabernet sauvignon, syrah, merlot y petit verdot, y las blancas verdejo, sauvignon blanc y chardonnay.

Fotografía: TurisOnRoad

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