Trufa Negra de Teruel
La Trufa Negra de Teruel (Tuber melanosporum) es uno de los productos más apreciados de la gastronomía por su intenso aroma y su sabor característico. Este hongo subterráneo encuentra en los suelos calizos y en el clima de montaña de Teruel unas condiciones favorables para su desarrollo. La trufa crece bajo tierra, por lo que su localización requiere la ayuda de perros especialmente adiestrados para reconocer su aroma.
El desarrollo de una plantación trufera requiere paciencia. Durante los primeros seis u ocho años se forma la trufera y, generalmente, la producción comienza alrededor de los ocho o diez años.
A lo largo del año, atraviesa diferentes etapas de desarrollo. En primavera se activa su crecimiento, durante el verano se forman las futuras trufas, en otoño adquieren su tamaño definitivo y en invierno maduran.
Su aspecto es irregular, con una superficie oscura y rugosa. En su interior presenta una carne compacta, de tonos grisáceos o violáceos, atravesada por finas venas blancas. Su principal atractivo gastronómico reside en su aroma y sabor, especialmente porque suele consumirse en pequeñas cantidades. Además, es un alimento de bajo aporte energético.
La Trufa Negra de Teruel es muy valorada en la cocina por su capacidad para aportar aroma y sabor a numerosas elaboraciones. Combina con huevos, carnes, caza, arroces, pastas y pescados. Para conservar sus cualidades, se recomienda incorporarla al final de la preparación de los platos calientes.
Fotografías: Atruter