Queso de Roncal
En el Valle de Roncal, en el Pirineo navarro, el pastoreo es una forma de vida desde la Edad Media. Todavía hoy, con las primeras nieves, los rebaños bajan hasta las Bardenas Reales en busca de pastos para el invierno. De esa tradición nace uno de los quesos más apreciados de Navarra.
Se elabora con leche cruda de oveja, sobre todo latxa, de forma artesanal y sin más ingredientes que leche, cuajo y sal. Solo se hace y se madura en los siete pueblos del valle: Burgui, Garde, Isaba, Roncal, Urzainqui, Uztárroz y Vidángoz. Tras al menos cuatro meses de curación, ofrece una pasta compacta de color marfil, salpicada de pequeños ojos, y un sabor intenso, ligeramente picante y mantecoso.
Para disfrutarlo al máximo, córtalo en triángulos finos y sácalo de la nevera una hora antes de servirlo, porque el frío le roba sabor. Guárdalo en el frigorífico dentro de una bolsa de plástico, nunca envuelto en film, para que pueda transpirar.