Nuez de Pedroso
En pleno corazón de la Sierra Verde riojana, entre los valles del Najerilla y el Oja y a más de 700 metros de altitud, crecen los nogales que dan la Nuez de Pedroso. Ese clima frío y húmedo, de inviernos largos y heladas tardías, es el que marca la diferencia: nueces de tamaño medio, pero más pesadas que otras, de cáscara fina y lisa en tonos pardos, interior crujiente y un sabor intenso, ligeramente dulce y de final largo.
Se recogen en octubre, cuando el ruezno, la cáscara verde que las recubre, se fisura y el fruto cae. Después llega el secado natural, a la sombra y solo con el aire, un proceso artesanal que lleva semanas y que es justo lo que las distingue de las nueces secadas con ventilación artificial.
Detrás hay una historia de recuperación. El nogal siempre estuvo en Pedroso, pero fue perdiendo protagonismo hasta que en 2003 un grupo de vecinos creó la asociación de productores El Nogueral. En 2020 lograron el reconocimiento como Denominación de Origen Protegida, convirtiéndose en la primera nuez de España en conseguirlo.
Hoy la denominación se extiende por 38 municipios de La Rioja Alta, con fincas pequeñas y parcelas familiares, y tiene su cita anual en la feria que cada otoño llena Pedroso de visitantes.
Catas, visitas y rutas para saborear el territorio de primera mano.