Aceite de Lucena
En el sur de Córdoba, en pleno centro geográfico de Andalucía, la DOP Aceite de Lucena ampara los aceites de oliva vírgenes extra de diez municipios repartidos entre la campiña cordobesa, el viñedo de Montilla-Moriles y parte de la Subbética.
Esta tierra es el paraíso de la variedad Hojiblanca, conocida localmente como Lucentina, que supera el 90 % del olivar en la mayoría de los municipios. Una aceituna de fruto grande y maduración tardía, perfectamente adaptada a los suelos calizos de la comarca y valorada tanto para aceite como para mesa.
Las aceitunas se recolectan del árbol cuando aún están verdes o en envero, el momento del cambio de color, y se muelen en frío para conservar intactas las propiedades del fruto. El resultado es un auténtico zumo de aceituna, de intensidad aromática alta, con notas de hierba recién cortada, tomate, manzana y plátano. En boca entra dulce, muy equilibrado entre el picor y el amargor, y deja un final almendrado inconfundible.
Es un aceite muy versátil. Brilla en crudo, pero también funciona en salsas y guisos, responde bien al calor para freír y aporta una textura excelente a panes, pastas y repostería.
Un apunte para el viajero: desde la Sierra de Aras, en Lucena, puede contemplarse el mar de olivos de toda la denominación. Y como la zona comparte territorio con el viñedo de Montilla-Moriles, es un destino perfecto para combinar oleoturismo y enoturismo.
Fotografías: CRDOP Aceite de Lucena.
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