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Camino de Santiago

Alrededor de la década de los años 820–830 se produjo el descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor en un bosque llamado Libredón, lo que dio lugar de manera inmediata a la creación del locus Sancti Iacobi, un lugar sagrado destinado a venerar los restos del apóstol Santiago, uno de los discípulos predilectos de Jesús y primer mártir de la cristiandad, decapitado en Jerusalén hacia el año 44.

El hallazgo del sepulcro romano, ocho siglos después de su muerte, fue uno de los acontecimientos más importantes de la Edad Media en Europa y marcó el inicio de un culto que convertiría al Camino de Santiago y a la ciudad de Santiago de Compostela, junto con su Catedral, en uno de los tres grandes centros de peregrinación de la cristiandad, junto con Roma y Jerusalén.

El Camino de Santiago es la ruta de peregrinación más importante de Europa. Cada año, por sus caminos transitan peregrinos de múltiples nacionalidades, cifra que se incrementa notablemente durante los Años Santos Jacobeos, cuando el 25 de julio coincide en domingo y es posible ganar el Jubileo, una Indulgencia Plenaria o perdón de los pecados, otorgada por la Iglesia.

El Camino de Santiago clásico es conocido hoy como el Camino Francés. Este itinerario comienza en distintos puntos de Europa, ya que en Francia confluyen las rutas procedentes de Italia y del este del continente. La ruta entra en España por los Pirineos y, desde Puente la Reina (Navarra), se convierte en un único camino que recorre el norte del país hasta llegar a Santiago de Compostela. Se trata del itinerario de referencia, aunque no es el único ni el más antiguo.

A lo largo de la historia se han consolidado diez rutas principales de peregrinación. La más antigua es el Camino Primitivo. Junto a él destacan el Camino del Norte (ambos acceden a Galicia por Asturias), el Camino Inglés (con los puertos de A Coruña y Ferrol como referencia), el Camino Portugués por la Costa, el Camino del Sudeste o Vía de la Plata, el Camino de Fisterra-Muxía, la Ruta del Mar de Arousa y del río Ulla y el Camino de Invierno.

La meta de todas estas rutas es Santiago de Compostela, capital de la Comunidad Autónoma de Galicia. Su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, mientras que el Camino de Santiago obtuvo este reconocimiento en 1993.

Antiguamente, el Camino se realizaba exclusivamente a pie y motivado por la fe religiosa. En la actualidad, además de a pie, puede realizarse en bicicleta o incluso a caballo, y responde tanto a motivaciones espirituales como culturales, deportivas o personales.

RECOMENDACIONES
En las semanas previas a la realización del Camino, es recomendable realizar caminatas y entrenamientos, aumentando progresivamente el tiempo y la dificultad.

El Camino debe realizarse durante el día, ya que la ruta está trazada y señalizada para caminar con luz natural.

Para emergencias, existe un número gratuito, el 112, operativo las 24 horas del día durante todo el año.

No tires residuos en el Camino. Existen contenedores en cada localidad para depositar los desperdicios. Cuida y protege esta ruta milenaria.

CALZADO
Se recomienda llevar calzado cómodo y previamente usado. Lo más adecuado son botas de trekking o montaña, preferiblemente con suela dura, junto con calcetines técnicos adecuados.

También es aconsejable llevar chanclas o zapatillas deportivas para los momentos de descanso.

MOCHILA
Es importante llevar solo lo básico e imprescindible, procurando no superar los 10 kg de peso. Se recomienda incluir un pequeño botiquín con lo esencial, además de crema solar y gorra o sombrero.

Un elemento auxiliar muy útil, especialmente en terrenos irregulares, es el bordón, que además constituye un símbolo tradicional del peregrino.

ETAPAS
Las etapas deben planificarse con antelación. Los ejercicios de calentamiento y estiramiento muscular deben realizarse de forma constante durante la ruta.

Si el Camino se realiza en bicicleta, se recomiendan etapas de entre 60 y 100 km, siendo principios de septiembre una de las mejores épocas para recorrerlo.

REQUISITOS PARA RECIBIR LA COMPOSTELA
Al finalizar la peregrinación, la Catedral de Santiago expide la Compostela, un documento histórico en latín que se concede a quienes llegan a la tumba del Apóstol Santiago por motivación cristiana, recorriendo alguna de las rutas oficialmente reconocidas.

A pie o a caballo: es necesario completar al menos 100 km consecutivos por una misma ruta oficial, incluyendo la última etapa hasta la Catedral.

En bicicleta: se deben recorrer al menos 200 km, cumpliendo las mismas condiciones.

Fuente: Xunta de Galicia

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