Francia
Saint-Émilion es una encantadora ciudad medieval situada sobre una colina, rodeada de castillos, viñedos y arroyos. Conocida internacionalmente por sus vinos, es el lugar perfecto para visitar los viñedos bordeleses hasta Périgord.
En diciembre de 1999, la jurisdicción de Saint-Émilion fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO para preservar, restaurar y transmitir este patrimonio excepcional.
Los romanos plantaron los primeros viñedos en el siglo II a.C. Según la leyenda, la ciudad debe su nombre a Émilion, monje bretón, que después de una vida ejemplar y salpicada de milagros, elige en 750, para retirarse del mundo, una cueva natural hoy en día todavía visitable en el corazón del pueblo.
El pueblo se ha adaptado por la configuración de su paisaje con los “tertres” que designan estas calles estrechas, empinadas y con pavimento irregular.
Destaca la “Gran Muralla”, majestuosa ruina de los restos del antiguo monasterio dominico del siglo XII. El monasterio fue deliberadamente destruido, dejando solamente esta pared.
Le Palais Cardinal- El Palacio Cardinal, está situado junto a la Gran Muralla, a la entrada de la ciudad. El Palacio fue construido en el siglo XII.
Les Cordeliers elaboraraban vinos espumosos en Saint-Emilion desde 1892 en las bodegas subterráneas del claustro de los Franciscanos del siglo XIV.
La Porte et la Maison de la Cadene- La Puerta y Casa de la Cadena es la única casa de madera que hay en la ciudad. Su fachada data del siglo XVI. La casa tiene una notable torre poligonal que contiene una hermosa escalera de caracol del siglo XVI.
GASTRONOMÍA
Los “Macarons” son las galletas tradicionales francesas. Están hechas de clara de huevo, azúcar y pasta de almendra, decoradas con diferentes colores.
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