España
Benitaia, una de las aldeas más pequeñas y encantadoras de la Vall de Gallinera, se alza a 330 metros de altitud sobre una estrecha loma que domina el valle. Con apenas 42 habitantes, conserva su trazado tradicional de tres calles paralelas —Baix, Mig y Dalt— que mantienen intacto el ambiente rural y tranquilo que caracteriza a la zona.
A las afueras del pueblo se hallan los restos del Convento franciscano de Sant Andreu de la Muntanya, fundado en 1611 por los duques de Gandia, Carles de Borja y Artemisa Doria.
Hoy, del convento solo se conservan algunos elementos emblemáticos: el antiguo calvario con cipreses restaurado, la fuente del Frescatti (1742) y la imagen de la Virgen de los Ángeles, venerada en las celebraciones del Porrat dels Àngels cada 2 de agosto.
El enclave es especialmente célebre por el fenómeno solar de la Peña Foradada, un espectáculo natural único que ocurre dos veces al año, en marzo y octubre, cuando los rayos del sol atraviesan el arco de la montaña e iluminan el antiguo claustro del convento. Este fenómeno, conocido como el “raig de llum”, simboliza la unión entre naturaleza, espiritualidad y tradición y convierte a Benitaia en un lugar de peregrinación y contemplación.
En los alrededores también se puede visitar la partida de la Cava, donde antaño se encontraba un pozo de nieve del siglo XVII vinculado a la familia Puig, quienes fueron figuras destacadas en la historia local.
Benitaia invita al viajero a descubrir un paisaje lleno de historia, espiritualidad y belleza natural, donde cada rincón evoca la armonía entre el pasado y la naturaleza que define a la Vall de Gallinera.
Fotografías: La Vall de Gallinera Turisme.
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